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Antes de empezar con la review/análisis aclaremos algo: se ha comparado a esta serie con Mad Men pero ni es Mad Men, ni falta que le hace. The Hour es una miniserie de la BBC2 que narra la creación de un programa de televisión en los años 50 mientras que Mad Men empezará el 8 de agosto la preparación de su quinta temporada.

Además la birtánica se ambienta en los 50 y es más cruda, dura y realista y la americana se centra en los 60 y en el glamour, en los discursos grandilocuentes y vacios y en vender humo (no en vano son publicistas). Dicho esto, comenzamos.

Mi primera impresión es que The Hour cumple con creces y se ha convertido, parafraseando a Freddie Lyon protagonista de la serie, en la hora que no me puedo perder.

Estamos acostumbrados últimamente a buenos arranques y The Hour cumple en sus primeros minutos. Empezamos con Freddie, un tipo desgarbado y bastante extravagante que nos mira directamente mientras pronuncia un discurso sobre la decadencia de los telediarios y la necesidad de unas noticias que atraigan al espectador. Como no, el plano se abre y vemos que Freddie solo está ensayando, y en el lavabo para más inri.

 A continuación pasamos a la preparación de un informativo que confirma el discurso de Freddie. Las noticias se limitan a trasladar en imágenes las páginas de sociedad sin el menor atisbo de información sobre política, economía… parece que The Hour va a ir sobre la necesidad de crear un periodismo crítico, distinto.

 Pero entonces y tras presentar a la protagonista femenina (Bel alias Moneypenny, Rowley que acaba de conseguir el puesto de productora de un nuevo programa y tiene una tensión sexual no resuelta con Freddie) empieza la intriga.

 Rizando el rizo tenemos tres historias paralelas: Freddie y Bel reivindican su derecho a informar de lo que realmente importa y, al mismo tiempo, desvelan esa tensión sexual que hay entre ellos. En un hotel más lujoso una joven (la señorita Ruth Elms, protagonista de una de las noticias del telediario de Freddie) muy alterada llama por teléfono a un profesor de historia. El profesor Peter Darrall, que está dando una clase sobre Egipto. En esa clase, entre todos los estudiantes hay un misterioso hombre con abrigo incluido (ya sabemos que alguien que lleva el abrigo puesto en clase no puede ser de fiar) observa en silencio.

Mientras Bel ayuda a Freddie a resolver su crucigrama: “traición cometida de mala o buena fe”bona fide. (Ya sabemos que nada sucede por azar así que, ¿quién traiconará a quién? ). El profesor Darrall se aproxima a su muerte (no sin antes darle al quiosquero su pitillera de plata) y la señorita Elms baila en su fiesta de compromiso.

Y ahí, en el minuto diez es cuando uno se pregunta ¿pero esto no era una serie sobre la creación de un programa semanal de noticias? ¿Qué pinta la intriga en todo esto? Bueno, The Hour narra el nacimiento de un programa de noticias pero no es solo eso. También es un thriller con espías y detectives (aunque ese detective sea un reportero obstinado e irritante que va camino de la destrucción). A través de pequeñas pistas (la pitillera, la flor hecha con el sobre del azúcar,el cigarrillo) nos acercamos a la verdad. La serie juega al despiste y utiliza las 5 Ws como quiere, nada de pirámide informativa.

A partir de ahí ya nos podemos dejar llevar. Cuando Ruth viene a pedirle ayuda a Freddie y despierta su curiosidad las historias conectan y empieza lo bueno. Los jugadores van moviendo sus piezas y Bel, situada como puente entre The Hour y la investigación de Freddie tiene que mantener el equilibrio con la dificultad añadida de que es una mujer en los años 50.

Freddie va a la comisaría y soborna al guardia (así nos explicamos cómo descubre eso extraordinario dentro de lo ordinario de lo que tanto habla Bel ante sus jefes) para examinar el cadáver del pobre profesor. Alguien ha estado buscando algo entre los pliegues de la ropa y además, el Servicio Secreto de Inteligencia ha hecho una visita al cadáver. Como Freddie dice: “uno sabe que es alguien cuando el MI6 viene a presentar sus respetos”. Freddie se va, llevándose de regalo la cajetilla de tabaco del profesor. Y de ahí nos vamos a Bel y a su comida de trabajo. Y aquí empezamos a ver que Bel es la protegida de Clarence y que, aunque es brillante y muy trabajadora, algunos siguen considerándola una mujer, y por tanto, un ser inferior. El engreído McCain, miembro del gabinete de prensa del presidente ningunea a Bel y deja claro que se le ha metido demasiada gomina en el cerebro.

Tras la comida, Hector Madden (Dominic West) invita a Bel a una copa pero como ella bien apunta, no puede entrar en la sala de caballeros. Hector propone un plan alternativo y se cuelan en un bar aparentemente cerrado (un poco extraño que un bar que está cerrado tenga las puertas abiertas pero yo no sé cómo era el mundo en los 50 y estoy intentando ser menos quisquillosa así que me lo creeré). Llega el momento en el que los personajes intimidan y surge una pequeña chispa entre ellos. Pero Bel entiende que las tensiones sexuales son más interesantes cuando no se resuelven enseguida así que, cuando Héctor, el “héroe de Troya” le propone un plan romántico ella se levanta y se va como una señora. Además, ella sigue “enganchada” a Freddie así que…

Y hablando de Freddie, este se ha colado en el aula del profesor Darrall. De allí no sacamos mucho: el profesor era soltero y no parecía tener muchos amigos. Freddie se marcha, con un pequeño presente bajo el brazo. Pero lo bueno viene después, de forma ¿casual? Freddie llega a un quiosco del metro y ve la misma cajetilla que compraba el profesor. Siente una corazonada y decide preguntar. Así consigue una pitillera de plata con un cigarrillo dentro. A mí esto me escamó porque ¿para que guardas el paquete de cigarrillos vacío si tienes una pitillera? Pronto lo sabremos.

Damos otro salto porque en la redacción, Bel acaba de recibir una orquídea de Héctor y justo entonces llega Freddie, que no lee la dedicatoria y cree que son de un baquero que corteja a Bel. Sea quien sea, Freddie está celoso y lo demuestra con su clásico desprecio.

Bel va entonces a hablar con George, su jefe actual (hasta que empiece su nuevo trabajo). La conversación podría ser intrascendente (y de hecho, la primera vez que vi el capítulo casi no le presté atención) si no fuera por un detalle: George le advierte a Bel que será controlada allá donde vaya. Ya antes, en la conversación que Ruth Elms mantuvo con Freddie la chica le avisó de que había gente escuchando siempre.

Bel se va y llega Freddie a presentarle su loca noticia al jefe. George no quiere oír hablar de las ideas conspiratorias de Freddie aunque esta vez yo le daría crédito (¿el MI6 investigando un simple robo? Ahí tiene que haber algo). Pero yo no soy la jefa así que Freddie se queda sin espacio. La cosa se va calentando y el periodista habla de más y es despedido. Por cierto, un detalle muy extraño que también le estropeen la noticia del compromiso de Ruth Elms ¿alguien ha descubierto que ella y Freddie estuvieron hablando de algo más que de valses y los platos de la boda?

Antes de que podamos averiguarlo llega Bel y vuelve a ofrecerle a Freddie un puesto de reportero en el nuevo programa. Ah, pero Freddie sigue empecinado en que quiere ser el presentador y será muy bueno (que lo es) pero Hector tiene mayor presencia, donde va a parar. Bel no se rinde y se le declara, de un modo extraño pero se le declara. ¿Sabes que hay una chica agradable que necesita rescatarte? Y Freddie, aunque se da cuenta es demasiado orgulloso para aceptar que él también tiene un “no sé qué que qué se yo” con su Moneypenny y decide humillarla e ignorarla con la pitillera. Bel se va, ofendida pero Freddie se siente mal e intenta aclararse. El problema es que a este chico no se le da nada bien expresar sentimientos y acaba estropeándolo todavía más.

Ruth llama por teléfono a Freddie desde el hotel para pedirle que siga investigando. Es la voz de la desesperación y cuando dice que “no han informado nada” se refiere no solo a la noticia de la muerte del profesor Darrall sino también a su fiesta de compromiso. Tiene que ser así porque sino no estaría tan histérica (si no publican su noticia es porque la han descubierto y ahora irán a por ella). Freddie se queda pensando cuando Lix Storm, la compañera de Bel y voz de la razón viene a ponerle los puntos sobre las íes a Freddie.

Freddie está a punto de irse cuando llega su fan número 1 con un artículo que quiere que su ídolo lea. Freddie le regala el cigarro de la pitillera de Darrall y lee el artículo sin interés. Yo ahí pensé que era muy raro que si el profesor había dejado ese pitillo ahí, Freddie lo ignorara sin más. Mientras tanto, Bel se va pero deja ahí su lámpara amarilla.

Freddie se va, con la lámpara y se acerca a Bel y Lix, que están ya en el coche listas para irse. Aunque Bel dice que la lámpara es una porquería que compró en cualquier sitio Freddie le suelta toda la historia de la lámpara (cómo él se la compró en su cumpleaños, porqué es amarilla…) demosrándole que la quiere. Y yo ahí me convertí totalmente en una fan del team Freddy (por un momento pensé que Héctor podría ser mejor para Bel porque es alto, culto, atractivo… todo un don Juan).

Mientras Freddie, Bel, el fan número 1 de Freddie y Lix se van a sus nuevas oficinas Ruth sigue histérica en su cuarto.

Ahora Freddie decide apoyar a Bel en un intento por disculparse y lo apoya con datos, muchos datos, sobre Bel. Él le da mucha importancia a esas cosas y la serie también. Bel sabe que, a su modo, ha ganado (no creo que Freddie haya dicho alguna vez: lo siento) y le contrata de nuevo con beso en la mejilla incluido (recordemos que son británicos y que la discreción es lo suyo).

Empieza la fiesta de presentación y la gente está charlando de aquí por allá. Hector viene a hablar con Freddie y le da otra nueva pista sobre el profesor Darrall: el cigarro, el cigarro que le dio a Isaac (su fan número 1). Menos mal que ahora es su asistente y está en la fiesta, porque sino Freddie se pasaría lo que queda de capítulo de aquí para allá. Freddie coge el pitillo y descubre una papelina falsa con un texto en braille. Peter Darrall fue asesinado pero no llevó sus secretos a la tumba.

Mientras tanto, en la fiesta, Bel acaba de descubrir que su querido Hector es el yerno de un gran amigo del jefazo. Vamos, que está ahí por enchufe. Bueno Bel, parece que el caballero de brillante armadura no tiene una armadura tan brillante.

En el hotel, Ruth está borracha y asustada. Freddie, con un periódico, está yendo hacia allí. Pero cuando llega es demasiado tarde, Ruth se ha colgado de la cortina del baño y aunque tarda un poco en morir acaba falleciendo.

En la vieja oficina, George recibe la llamada de un misterioso hombre. Este le pregunta si ya ha despedido a Freddie y George responde afirmativamente. Es cierto entonces lo que dijo Ruth, les controlan. Tras la conversación entre George y Bel pensé que George era bueno pero ahora George parece ser uno de los malos. ¿De qué tienen tanto miedo? ¿Qué demonios esconde este grupo?

Freddie llama a la policía y mira su crucigrama. En la calle, el hombre misterioso de la gabardina y el sombrero acaba su propio crucigrama y se va. La versión de que alguien sabe que Ruth y Freddie hablaron cobra fuerza. A mi el hombrecillo me da escalofríos. Tiene pinta de ser el típico asesino a sueldo que no pregunta, simplemente actúa.

Y para acabar, el plató de The Hour, vacío, esperando. Con sus historias de amor veladas (esos británicos y los subtextos me tienen enganchada), intriga con crucigramas incluídos (¿pondrán entre las respuestas el nombre de las siguientes víctimas? Eso sería interesante) y entretenimiento.

The Hour engancha porque no desvela todas las cartas desde el principio y cuando descubres una pista y crees que estás por delante de los personajes la historia te recuerda que ella es la que nos guía y que llegaremos tan lejos como ella nos lo permita. Acostumbrados como estamos a que cada vez que sale algo en una serie de estas es porque se va a utilizar en el futuro yo estoy más que mosca con los crucigramas.

Por último pero no menos importante, la recreación de la época es realista y muy cuidada. Los looks de Ruth son prácticos y muy elegantes, sencillos pero con estilo y recuerdan que los broches siempre quedan bien, así como las blusas blancas y las gabardinas.

Además, The Hour es actual. Otra vez, usando el telón de trasladar la trama a otra época podemos contar una historia moderna. Hoy, al igual que hace 50 años, el periodismo está sufriendo una crisis. Los informativos son híbridos y se parecen más a programas de entretenimiento que a verdaderos noticiarios, la gente no se interesa por lo que reflejan los medios tradicionales y se refugia en medios cada vez menos alternativos para descubrir lo que otros intentan esconder (ahí está Wikileaks).

Al comienzo, en su discurso, Freddie dice que todavía no hemos visto todo lo que es capaz de hacer. Entonces, si esto no es lo mejor ¿qué nos deparará el siguiente capítulo? Yo ya quiero verlo.

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