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En primer lugar perdón por el retraso, sé que esta entrada iba el sábado y me olvidé de avisar de las minivacaciones que me tomaría en el blog. Y ahora, sin más dilación, vamos con una entrada de las mujeres desesperadas más deseadas.

Y qué mejor para levantar los ánimos y subir la temperatura que el toque caliente de Gabrielle Solís/Márquez/Lang (sí, ésta también se ha casado dos veces).

Marc Cherry la concibió como una latina guapísima porque le encantaba la idea de tener una actriz despampanante en la serie. Seguramente su intención con este movimiento era el de atraer a los hombres y mantener el mito de que las latinas son explosivas. Sea como fuere, de esa simple idea surgió la caprichosa, egoísta, narcisista, presumida, excéntrica y divertida Gabrielle.

Gaby representa a los más de 50 millones de latinos que viven en la actualidad en Estados Unidos y que empezaron a migrar a la tierra de las oportunidades tras la II Guerra Mundial.

Hija de inmigrantes mejicanos (como el 65% de la población hispana afincada en Estados Unidos), la familia de Gabrielle cruzó la frontera con la esperanza de tener una vida mejor. Afortunadamente para Gabrielle, su destino no fue igual que el de los cientos de miles de latinos que tuvieron que regresar a su país o sobrevivieron en Estados Unidos de forma miserable. La determinación de Gabrielle y su ambición la llevaron hasta las pasarelas y los focos y hasta Carlos Solís, su marido.

Su educación combina las tradiciones y creencias latinas, más abiertas y ruidosas con los valores estadounidenses (más puritanos e hipócritas). Eso hace que choque mucho con Bree, ya que ambas representan a modelos de población enfrentados. De hecho, en caso de que Gabrielle no hubiera tenido dinero, Bree seguramente se cambiaría de acera al verla en la calle.

Gabrielle está acostumbrada a hacer lo que quiere y cuando quiere. Al comienzo de la serie descubrimos que es frívola y tiene un joven amante pero poco a poco nos vamos dando cuenta de que es una persona realmente inteligente, racional y menos superficial de lo que aparenta.

“Debí ver lo infeliz que era, pero no pude; sólo vi su ropa de París, y su joyería de Platino, y su nuevo reloj de diamantes; si hubiera mirado más de cerca, hubiera visto que Gabrielle se ahogaba desesperadamente buscando un salvavidas…”                                                                                                                                 Mary Alice Young

Existen dos Gabrielles: la que todo el mundo ve, y la que aparece solo en contadas ocasiones demostrando que no todo es perfecto en su idílica vida.

En cuanto a lo que nos concierne aquí, Gabrielle mantiene muy vivas sus raíces hispanas. Su casa, su ropa, sus gestos… son exagerados y coloridos; incluso su paella tiene un toque picante. Además, ella y Carlos son católicos (religión heredada de sus padres) y sus hijas se llaman Juanita y Celia. Se echa en falta un mayor uso del español por parte de los actores pero, a pesar de eso, su representación de la población latina es bastante realista.

A partir de la quinta temporada se aprecia un cambio en Gabrielle. Ahora es más madura y está más americanizada. Prendas más formales y sobrías, responsabilidad, fidelidad… la díscola Gaby ha dejado paso a la madura Gabriella una sacrificada madre de familia y esposa.

Eso no quiere decir que haya perdido su esencia y así, gracias a las conversaciones que tiene con su hija Juanita nos sigue regalando píldoras de su irónico humor.

(A Juanita, para el disfraz de Halloween) “Lo siento, o vas de perro o de niña mejicana. Y en este barrio, las dos sabemos cual recibirá más chuches”

              Gabrielle Solis

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