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Reconozco que no soy imparcial con Meryl Streep y que todo lo que ella hace lo veo con mejores ojos que la gente normal. pero hay que admitir que solo una actriz como ella puede salir airosa protagonizando una comedia romántica a los 60 años (Diane Keaton lo intentó con Cuando menos te lo esperas, “Something´s Gotta Give”, sin embargo en esa cinta todo estaba más forzado, más guionizado).

El cartel de la cinta no es de los mejores, con un exceso de Photoshop que caricaturiza la escena pero la plícula no es solo su cartel

 No es tan fácil ( It´s complicated) parte de una idea sencilla: convertirte en la amante de tu ex, que está casado con una mujer treinta años más joven que tú.

Y realmente, desde el primer minuto, la historia entra de forma limpia y natural. Te crees que Alec Baldwin y Meryl Streep hayan estado casados y que él, en su crisis de la mediana edad, se haya ido con su amante. Y te crees que quiera volver a estar con jane (Meryl) cuando se empieza a agobiar en su relación porque Alec siempre ha sido un niño grande que quería jugar con los juguetes de los demás (Baldwin borda los gestos pícaros y las medias sonrisas).

Lo bueno de las comedias románticas en las que se trata de recuperar el amor perdido es que las cartas ya están sobre la mesa y el espectador se traga más fácilmente que esas dos persona se reenamoren en tres días. Los flirteos, la química, salen si pensar porque hay una historia detrás y el espectador rellena los huecos que quedan en blanco.

De una forma bastante simpática se presenta en los primeros diez minutos el triángulo de la película y el rol de cada uno de los personajes implicados. Jake (Bladwin) es un canalla, un eterno adolescente; Jane (Meryl) la madraza, una mujer que siempre mira por los demás y muy poco por ella, con un toque alocado (es el personaje de Katherine Heighl con treinta años más) y Adam (Steve Martin) es un pobre hombre enamorado, abnegado y todavía afectado por su reciente divorcio.

Con un ritmo tranquilo pero sin darnos tregua, la trama nos engancha y nos va llevando por esa desventura de Jane, quien, a pesar de arrepentirse siempre de lo que hace no puede evitar hacerlo porque a veces tienes que elegir aquello que deseas y no lo que es moralmente mejor.

La cara de satisfacción de Jake, que solo piensa en el ahora, y de Jane, que da demasiadas vueltas a las consecuencias de sus actos

Las situaciones cómicas vienen en la primera parte de la cinta, de la mano de Alec Baldwin; el suyo es un tipo de humor muy gráfico y pícaro. La secuencia de espionaje no solo resulta cómica por la musica, sino también porque el contraste y el suspense funcionan muy bien. Además, las caras de Alec Baldwin y sus actos (apagar las luces, espiar tras la ventana y quedarse hasta el final…) consiguen sacarnos alguna sonrisilla. Para él son también algunos de los mejores diálogos de la película. Controla a la perfección el lenguaje del coqueteo y sabe cuando decir las cosas para que comprendamos el doble sentido de sus palabras y nos riamos cómplices de que solo nosotros somos conscientes del juego que se traen él y Jane.

Cuando la noticia de la relación entre Jane y jake deja de ser interesante para el espectador y empieza a notarse cierto cansancio, Harley (John Krasinski conocido por su papel en The Office), el novio de la hija mayor de la pareja aparece para revitalizar la acción. Al descubrir lo que está pasando en escena y tener que ocultárselo a su novia adquiere nuevos matices y pasa de ser un mero accesorio a convertirse en uno más de la familia (robándole peso a algunos de los miembros de la familia).

No es tan fácil opta además por la vía del cambio de roles: adultos comportándose como adolescentes mientras los jóvenes asumen tareas paternales (ahí está Hardley, intentando que jake y Jane vuelvan al redil). Es el reflejo de la nueva sociedad, con las crisis de los treinta, de los cuarenta, de los cincuenta… gente que se casó demasiado pronto, que tuvo mucha prisa por querer ser adulto y que perdió por el camino esa juventud que busca ahora encontrar sin éxito. Eso sí, puedes desmelenarte, puedes tener una aventura con tu ex y un novio de tu edad, pues hacer lo que quieras, pero al final tienes que acabar aceptando tus actos.

Las comedias románticas son políticamente correctas y venden una idea moral muy conservadora: se admite la locura pero no puedes vivir permanentemente en ella. Además, cuando el hombre inicia la aventura está permitido mientras que cuando es la mujer la que da el primer paso las cosas no salen tan bien (Jane la amante perversa, con sus gafas de sol invita a Jake a un hotel y sufren un accidente).

Aún así, la locura (representada en este caso por Alec Bladwin) se presenta como algo atractivo y que es beneficioso a corto plazo pero que no ofrece ningún plus para el futuro. Jake y Jane estuvieron juntos veinte años y al final solo había discusiones y más discusiones. Ahora mismo, ninguno de los dos podría soportar volver a eso y de acabar juntos recibirían precisamente aquello por lo que rompieron. Porque en No es tan fácil es importante aprender a decir adiós, a deshacerse de aquello que ya no nos hace ningún bien (Jane se separa definitivamente de Jake y este se divorcia de su lunática esposa). Como el título de la cinta indica, realizar ese sacrificio no es tan fácil (en la versión original Jane utiliza la expresión “it´s complicated” para definir su relación con Jake a Adam).

Las conversaciones con sus amigas son las peores partes de la cinta. Los diálogos se hipertextualizan, cosa que es normal si hablamos del mundo real pero que en una película, lejos de darle un toque naturalista, chirrían. También los personajes de los hijos interrumpen la acción, aunque su molesta presencia queda eclipsada por el dúo protagonista. Los tres niños parecen sacados de un anuncio de Johnsons Baby y su presencia es escasa en el filme (y sus intervenciones se limitan a expresar en voz alta la educación recibida por su madre).

Una vez descubierto el pastel, (en una embarazosa secuencia en la que Jake se denuda en el cuarto de Jane y le enseña su torso a Adam) Jane debe decidir y elige la mejor opción: no estar con Jake. Aunque queda una puerta abierta a su reconciliación con Adam, un eterno optimista, su unión no se produce de esa forma pasional y utópica de otras comedias románticas, y eso la convierte en una película fresca, distinta, más realista.

Además la fotografía es limpia y cálida, ayudando a crear esa sensación de hogar que desprenden las comedias románticas. Jane siempre va en tonos tierras y azules con mayor o menor presencia de dorados, y la única vez que se permite el lujo de comprar un vestido rojo la dejan plantada. Rendirse a la pasión no es algo que le esté permitido al personaje de Meryl Streep.

Sin duda, esta es una buena opción para una tarde con amigas, para relajarse y disfrutar de una película mejor que las típicas comedias románticas que se nos venden a diario. Puede que no sea la mejor comedia romántica de la historia pero es que a pesa de que Meryl lo hace parecer sencillo, innovar en la actualidad en este género “no es tan fácil”.

Y dejamos para el final el detalle de la película: la comida. No importa lo mala que sea la película, si hay un restaurante o un cocinero le daré una oportunidad. Ver cocinar me relaja y estimula, me abre el apetito. Y aunque podríamos hablar del pavo con verduras confitadas o del helado de lavanda o del croissant de chocolate me parecía justo poneros la receta del mejor plato de la película para mí: el croque monsieur.

Es un sandwich elaborado con pan de molde, jamón cocido y queso que se gratina en el horno. Si se hace con pan de molde artesanal (el que parecen rebanadas de pan de pueblo) el resultado será más crujiente.

La elaboración es sencilla: se necesitan dos rebanadas de pan por persona, varias lonchas de jamón york y queso (gruyere, emmental, generalmente pero también gouda, mozzarrella…) al gusto.

Se coloca una rebanada en la bandeja y encima el jamón y algo del queso para que se derrita y caliente. Se tapa con la otra rebanada del pan y se esparce el queso rallado sobre la rebanada. Se mete todo en el horno y se gratina hasta que el queso quede derretido y dorado.

La receta es sencilla y deliciosa y quedaréis como unos señores si la vendéis bien ante vuestros invitados. Sin ser un plato de alta cocina es de esas comidas que aparentan bastante y se venden muy bien por los ojos.

Hay gente que le echa bechamel en la parte superior pero puede resultar pesado, así que va al gusto.

El croque monsieur

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