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(ESTA ENTRADA CONTIENE SPOILERS DE LA QUINTA TEMPORADA, SI NO QUIERES AVERIGUARLO NO LEAS EL FINAL)

Ya hemos pasado el ecuador de este especial y nos adentramos en su recta final con la mujer aparentemente más liberada de todo Fairview: Edie Williams (también conocida con los apellidos Britt, McLain y Rosewell). Y es que, si Gabrielle Solis es el picante que necesita toda salsa para tener un poco de vida, Edie es la mujer que está en todas las salsas.

Imagen promocional de la primera temporada de Desperate Housewvies. Via lamejorserie. wordpress. com

A pesar de que Edie fue concebido como un personaje terciario (iba a desaparecer a mediados de la primera temporada) resulta bastante complejo de definir. Lo primero y casi lo único que se sabe de ella en los primeros episodios de la serie e sque cae mal a las mujeres y que tiene muchos amantes. Siguiendo esa línea Edie podría ser facilmente una feminista de la tercera ola.

El movimiento feminista, cuyo objetivo es lograr la igualdad entre los derechos de hombres y mujeres, empezó a expandirse a finales del siglo XIX gracias sobre todo a la consecución del sufragio femenino. Se considera que existen tres olas dentro de la ideología, tres corrientes internas importantes en las cuales el movimiento se reescribió, actualizó y fortaleció.

La tercera ola tuvo lugar en la década de los 90 y comenzó en estados unidos. Se caracteriza por su oposición a la segunda ola y por la reconsideración de que no existe un único tipo de mujer, sino muchos clases de mujeres diferentes. Aunque no hay u objetivo común claro en esta etapa sí que se aprecia un post-modernismo en cuestiones como la sexualidad.

Edie Britt es una mujer liberada en cuanto al disfrute de su sexualidad. Ella aboga porque las mujeres obtengamos, al igual que los hombres, placer sin remordimientos. En este aspecto, Edie es una mujer de la tercera ola.

Mary Alice: “A menudo se dice que la confesión es buena para el alma. Nadie lo sabe mejor que cierta rubia que lleva confesando sus pecados al padre O´Malley, una vez a la semana, desde que era una niña. Conforme los años pasaban, para disgusto del padre O´Malley, un tema empezaba a surgir…”

Edie: “He seducido al eléctrico del cable otra vez”.

Edie: “Estoy teniendo una aventura con un dúo de cantantes folk”.

Edie: “La semana pasada dejé que el rabino Lipman llegara a tercera base”.

Mary Alice: “Y una vez que había sido perdonada, el padre O´Malley le diría a Britt que saliera y no pecara más. Por desgracia para Edie, la tentanción parecía estar… en todas partes.

 Pero es mucho más:

(a partir del minuto 5:54)

Hablamos de una mujer divorciada y con un hijo, liberal, autosuficiente, muy eficiente en su trabajo: rápida, mordaz, claculadora, fría, práctica… Edie podría haber sido un hombre y nadie la habría cuestionado. El único problema que tuvo fue nacer mujer. El disfrute que ella tiene de su cuerpo y de su sexualidad, compartiendo su tiempo con aquellos hombres con los que se puede divertir; su método de trabajo, su ambición… son características que se alaban en un hombre y se reprochan en una mujer.

Sin embargo en los 90, en la época de los brokers y los grandes tiburones, cuando las compañías se convirtieron en grandes internacionales y todo el mundo luchaba por ascender sin importar a cuantas personas tuviera que pisar, el comportamiento de Edie podría haber pasado más desapercibido (eso y estar en un barrio más abierto que Wisteria Lane).

Un equivalente a Edie podría ser la famosa Samantha Jones de Sex and the City, una mujer sin complejos ni ataduras, que vive su vida plenamente.

Pero como Desperate Housewives no es Sex and the City, Edie sufre en sus carnes la represión de vivir en un barrio profundamente conservador y republicano pero sobre todo, inmensamente hipócrita.

Una imagen más serena de Edie via fanpop. com

Eso sí, Edie también busca desesperadamente la atención de todo el mundo. Lo suyo es el drama puro y duro, la exageración y siempre acaba consiguiendo que se hable de ella. Incluso al final. (ATENCIÓN SPOILERS DE LA QUINTA TEMPORADA).

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