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Terminamos este especial sobre las chicas de ‘Mujeres Desesperadas’ con el personaje más actual y más ajustado a la realidad: Lynette Scavo (su apellido de soltera es Lindquist).

Antes de convertirse en ama de casa, Lynette era un tiburón de la publicidad. Fuerte, decidida, agresiva, independiente, ella sabe qué quiere y no tiene miedo de conseguirlo.

(La historia de Lynette aparece en el minuto 2:14)

Si en los años cincuenta y sesenta la mujer se quedaba gustosamente en casa, en pleno siglo XX muchas mujeres son como Lynette. Trabajadoras incansables y felices con su independiencia laboral que, después de tener un hijo, sienten que les falta esa vida propia.

Además, frente a la apariencia de perfección de Bree y al absoluto caos de Susan, Lynette es la supermamá. Intenta ser una gran profesional en su trabajo y sobrecompensa a sus hijos cuando no está en casa. Eso además la acerca a las mujeres reales (cuyo mayor ejemplo es el momento en el que Lynette, aconsejada por una mamá del colegio de sus hijos, se toma las pastillas para la hiperactividad de los niños y acabar los disfraces a tiempo).

En la segunda temporada descubre que Tom le fue infiel y que tiene una hija, lo que minará su relación ya que Kayla, la hija de Tom, detesta a Lynette e intenta abochornarla todo lo que puede. Al final, Lynette obliga a Tom a elegir entre Kayla o ella y el matrimonio dice adios a la nueva hija.

En la cuarta temporada además, tuvo que hacer frente al cáncer, que intentó minarla. Sin embargo, ella sacó toda su fuerza y lució sus nuevos peinados con orgullo.

Lynette es la única de todas las desesperadas que ha estado siempre con el mismo hombre. Aunque en la tercera temporada estuvo a punto de engañar a Tom con el cheff de su pizzería, al final el amor por su marido pudo más.

Ellos forman el matrimonio más realista de Wisteria Lane, con sus riñas y sus reconciliaciones al final del día. Lynette es quien lleva los pantalones en casa, la que toma las decisiones y se encarga de que todo salga adelante. Por su parte, Tom acepta su rol de apoyo y reconoce la labor de su mujer.

Tom: Que dios te bendiga, Lynette; siempre sabes que hacer en un momento de crisis.
Lynette: Lo intento.
Tom: Eres mi sustento, Lynette; sabes que lo eres.
Lynette: Tom, tu sustento está intentando borrar huellas dactilares de un arma; ¿te importaría irte?

Con el salto temporal los Scavo empezaron a darse cuenta de las consecuencias en la crianza de sus hijos al convertirse los gemelos en verdaderos delincuentes juveniles.

Además, la llegada de un nuevo hijo y de René, un antiguo ligue de Tom, reavivan viejos prooblemas de la pareja (el excesivo control de Lynette, la actitud pasiva y relajada de Tom) que les lleva a una ruptura.

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