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Entre el Festival de Cine de San Sebastián, los preparativos para los premios Emmy, compromisos personales y las descargas he tardado un poco más de lo que preveía en verme The Secret Circle (dos días podrían parecer poco pero en la televisión el tiempo vuela).

Pero ya he devorado, analizado, desmenuzado y disfrutado de la nueva apuesta mágica para adolescentes de The CW y puedo decir que The Secret Circle es un producto que cumple con los requisitos que se esperan de una serie para adolescente y algo más.

Cumple también con algunos de los requisitos de las series para adolescentes: la “mala” que luego no es tan mala, la niña buena (que es la hija del villano), la amiga comodín, y los chicos: uno rubio y rebelde y otro moreno y dulce, leal… y que según una antigua teoría mágica está destinado a ser la pareja de Cassie…

Porque, como toda serie para adolescentes que se precie aquí también hay un triángulo amoroso. Aunque Cassie ya se ha fijado en Adam (y Adam en ella) hay un problema: Adam tiene novia.

Y además, el vecino de Cassie también le ha echado el ojo a la chica nueva así que el romance está servido. Pero como hay que dejar claro cual es la pareja protagonista, los guionistas de The Secret Circle se sacan una escena de la manga en la que matan varios pájaros de un tiro y se ganan a unas cuantas niñas. Adam y Cassie hacen magia juntos y conectan de una forma superior. La escena, con todas las gotas flotando y brillando alrededor de la pareja es ñoña, muy ñoña, pero es eficaz y resume en 30 segundos toda la tensión sexual entre los chicos sin tener que decir apenas nada.

Adam y Cassie unen sus manos y su mente

La magia también está bien mostrada. Los elementos de la naturaleza parecen ser por el momento los conductores de los poderes de los chicos y así podemos ver cómo crean fuego o tormentas o ahogan a un hombre en el plató. Porque aunque hay croma, la magia es real y no necesita de grandes artificios. No hace falta crear dragones o espolvorear chispas por doquier para demostrar que se tienen poderes.

Otro aspecto a favor de The Secret Circle viene en relación con los libros: L.J. Smith no me parece una gran narradora ni una gran creadora pero reconozco que tiene ojo a la hora de formar universos interesantes para esas niñas y mujeres con el corazón de una eterna adolescente. Los creativos de The CW se han dado cuenta y han sabido aprovechar lo bueno de la serie de las brujas e introducirlos en un universo narrativo mucho más rico. La serie cuenta con una trama propia que mezcla el pasado y el presente. Crea intriga al hablar de un acontecimiento sucedido en el pasado y sobre todo al insinuar que el padre de Cassie puede haber sido uno de los responsables de ese accidente. Y además hay un plan creado por los malos del que todavía no sabemos mucho pero que está saliendo a las mil maravillas. Así que, por ese lado The Secret Circle cumple.

Los creadores han aprendido también de The Vampire Diaries, que en su primera temporada se centró única y exclusivamente al romance entre Elena y Stefan y tenía una trama infantil, centrada en fiestas y en discusiones románticas. Aquí aunque el romance y los problemas propios de la adolescencia están presentes y tienen mucho peso, los guionistas han querido que la parte de la magia tenga también su estructura bien formada y de ese modo poder atraer a un público más amplio.

El casting juvenil está bien conseguido y proviene de distintas series de teleivisón. A Cassie (Britt Robertson, la joven protagonista de Life Unexpected) se le unen Thomas Dekker (Terminator: Te Sarah Connor chronicles), Phoebe Tonkin (H2O) y Shelley Henning (muy conocida en EEUU por su papel en Days of Our Lives). También los adultos, entre los que destaca Gare Harol (el polémico y deshinibido Brian de la versión americana de Queer as Folk y más tarde novio de Susan Mayer en la quinta temporada de Desperate Housewives).

Si siguen en esta línea yo les auguro un buen futuro en la cadena de lo sobrenatural.

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