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Hace tiempo que se venía hablando de la colaboración entre J.J Abrams y Jonathan Nolan (sí, el hermano de Christopher Nolan, el director de The Dark Knight) y de Person of Interest. Algo menos misterioso de lo que nos tiene acostumbrados, Abrams desveló pronto el argumento: un antiguo agente de la CIA (James Caviezel) al que todos consideran muerto, es reclutado por un brillante y misterioso multimillonario (Michael Emerson) para prevenir crímenes antes de que se produzcan.

Para ello, el multimilloranio ha desarrollado una máquina capaz de adelantarse a los acontecimientos, sin embargo la única pista que tienen sobre lo que va a suceder es un número (Abrams y su obsesión constante) sin saber si pertenece a la víctima o al verdugo ni cuándo ocurrirá el suceso.

Habiendo visto solo el piloto es demasiado pronto para extraer conclusiones definitivas pero para ser de J.J. Abrams, el maestro de las conspiraciones y de las historias bola de nieve (esas que parecen pequeñas pero que entonces empiezan a crecer y a crecer y acabas metido en una historia surrealista sin saber cómo has llegado hasta ahí y sin poder confiar completamente en nadie) yo me esperaba algo más que lo que he visto.

Por ejemplo, creo que Mr. Reese (James Caviezel) asumen muy pronto su rol de protector y policía de campo dentro de la misión de Mr. Finch (Emerson). Teniendo en cuenta que se presenta como un mendigo karateka, enfrentado a las fuerzas de la ley, con antecedentes (habrá que ver hasta que punto son reales y hasta que punto “alguien” los ha colocado ahí para destruír a Reese) y no se dice su nombre hasta la conversación que tiene con Finch creía que tendría mucha más personalidad y que sería más difícil que formase parte de la empresa. Sin embargo, tras una emboscada y una conversación bastante hipertextualizada en la que Finch apela tres veces a la novia muerta de Reese, el poli accede y no pone objeciones a los extraños métodos de su jefe.  Además, como personaje le faltan debilidades. Es un superhombre, inteligente, honorable, ágil, extremadamente bueno con las artes marciales… al que le han dado un trauma del pasado para que parezca más humano. Pero yo ya no me lo creo, lo veo demasiado perfecto, demasiado falso.

En varios blogs y en twitter lo comparan con Chuck Norris, y aunque se me parece, yo lo veo más cercano al Bruce Wayne de Christopher Nolan. El problema es que Batman se ha ido formando durante años y su frialdad responde al asesinato de sus padres; además, de que es bastante más de lo que se ve. Mr. Reese parece haberse quedado en la superficie. Confío en que a medida que pasen los capítulos veamos más del pasado de Reese y aprendamos a empatizar con él y su dolor.

En Person of Interest tiene un gran peso el procedimental más puro: una investigación, varios sospechosos que llevan a su vez a otras hipótesis y a otros sospechosos para acabar volviendo a un sospechoso que fue descartado en el pasado. Todo ello aderezado con escenas de persecuciones, pelas y alguna que otra acción ilegal.

Además la investigación tiene puntos bastante increíbles (no de alucinantes sino de que no te lo crees o que, al menos exigen un salto de fe muy grande). Reese va de un lado a otro y en medio de su búsqueda se pega con todo el mundo y tan pronto espía a alguien como dispara a un coche. El choque entre las formas de Nolan y las de Abrams todavía es abrupto, como si todavía no hubieran encontrado la forma de trabajar juntos; y provoca que en varias ocasiones el espectador esté dando tumbos por la historia (¿si esto iba sobre la abogda, cómo hemos entrado en una red de polis corruptos y con dos negros amenazados?).

Mientras Caviezel y Finch llevan a cabo su investigación, una policía local (Carter, interpretada por Taraji P. Henson) está buscando al misterioso hombre con traje que está venciendo a todos los malos. Ese hombre de traje que ella sospecha es el mismo mendigo que interpreta Caviezel y al que ella interrogó al comienzo del capítulo. Vamos, que el espía está siendo espiado, algo ya visto una y mil veces.

Pero no hay que desesperar (en el fondo soy una optimista empedernida) porque no todo es negativo en Person of Interest. Así, Abrams nos da a Mr. Finch, un hombre cuya identidad es falsa y del que no se sabe absolutamente nada excepto lo que él mismo ha contado (que no es mucho pero sí lo suficiente como para que a mí me pique el gusanillo y quiera saber algo más). Una mente brillante, mirada baja y cojera. Esa insignificante cojera que a su vez encierra mucha intriga. Él, su máquina y la sensación de que tiene que haber algo más detrás de los acontecimientos “irrelevantes” (esos que el mecanismo borra a medianoche y que Reese y Finch tratan de prevenir).

Es esa parte la que me hace tener esperanzas y la que provoca que vaya a seguir viendo la serie. Tal y como está la parrilla de otoño y con las propuestas que llegan, un procedimental a secas no me parece destacable como para quitarle tiempo a otras propuestas, pero la intuición femenina y la trayectoria de Abrams me hacen confiar en que habrá algo más y como siempre será increíble. Es a eso a lo que me aferro, a la esperanza de que Person of Interest no será un CSI 2 y que poco a poco irá mostrando su verdadera cara (que ya ha comenzado a vislumbrarse).

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