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Pa Negre es la candidata de la Academia de Cine Español para optar a la nominación de película de habla no inglesa de la 84 edición de los premios de la Academia de Cine estadounidense (los Oscar).

De las tres cintas preseleccionadas para la academia, dos se centraban o estaban localizadas históricamente dentro del contexto de la Guerra Civil española y más concretamente en la posguerra (La voz dormida, de Benito Zambrano, y la seleccionada, Pa Negre, de Agustí Villaronga). La decisión de otrogarle el honor de aspirar a los Oscar a la cinta catalana ha creado mucha polémica en varios sentidos. Primero por ser una cinta catlana y rodada en catalán y segundo porque su temática nos devuelve otra vez al estigma de la sociedad española.

Me interesa sobre todo el segundo asunto de controversia (me es indiferente la región en la que se haya rodado una película española, por muy catalana que sea, sigue siendo española y sigue representando a España y si fuera otra comunidad no habría tanto alboroto). Siempre se ha dicho que el cine español era todo Guerra Civil y mujeres en top-less y desde la industria han intentado tachar a los que usaban esa etiqueta de incultos, de ignorantes que solo veían lo que querían ver.

Yo era una de las que consideraba que las únicas películas que se hacían en España eran reflexiones tristes y edulcoradas sobre la Guerra Civil y comedias chabacanas con desnudos gratuítos. Afortunadamente, en estos últimos años se han hecho muchas películas muy buenas, con temáticas y géneros completamente diferentes y en las que el conflicto español no aparecía en absoluto.

Empecé a pensar que otro cine era posible y acudí a las salas a ver películas españolas con más alegría de la que esperaba tener y entonces llegaron los Goya y Pa Negre, una cinta absolutamente desconocida para el 99% de la población se proclamó vencedora. Y la guerra civil volvió a la palestra.

Ahora con su candidatura a los Oscar explotamos la guerra civil a nivel internacional. En un momento en el que España se está dando a conocer turísticamente por su mundial de fútbol, su europeo de baloncesto y sí, en determinados círculos también por la gala benéfica que Antonio Banderas y Eva Longoria dieron en Marbella hace unos meses, enviamos una cinta sobre la época más cruda de nuestra historia.

Sé que la cinta no es única y exclusivamente un retrato de la posguerra, y que hay una historia de familias y de madurez detrás de todo esto. Pero también sé que esta película es nuestra carta de presentación, es la forma en la que queremos vender nuestro país, su cultura y sobre todo su profesionalidad. Y por eso y porque los Oscar, a pesar de lo que se diga, son todo márketing y publicidad, la gente conocerá la cinta por el conflicto bélico y seguiremos estando atascados en el pasado, incapaces de asumir lo que pasó hace casi 70 años.

Creo que es hora de empezar a contar sucesos más cercanos o más lejanos en el tiempo, pero por favor, si no queremos que se diga que todo el cine español va sobre la Guerra Civil, entonces no sigamos haciendo la mayoría de películas sobre la Guerra Civil, porque ni son grandes obras que merezca la pena recordar (el 90% de ellas) ni hacen ningún bien a la imagen que se tiene de nuestro cine.

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