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¿Qué pasaría si la perfeccionista y borde cardiocirujana Christina Yang de Grey´s Anatomy fuera despedida y tuviera que acabar su residencia en Stars Hollow (el pueblo de Las chicas Gilmore)? Esa es la pregunta que parece que va a intentar responder la nueva serie de The CW, Hart of Dixie.

A caballo entre Everwood y Gossip Girl la serie cuenta la historia de Zoe Hart (Rachel Bilson, regresando a la televisión desde O.C.) una chica cuadriculada, amante de la moda y bastante snob que tenía un plan diseñado de lo que sería su vida y su brillante carrera como cirujana cardiotorácida, sin embargo, sus escasas habilidades sociales y el trato que dispensa a los pacientes hacen que no sea la seleccionada para una beca muy importante en su plan de vida. Su residente le recomienda que, si quiere ser una gran cirujana, primero pase un año trabajando como médica de familia. Curiosamente, un adorable anciano lleva cuatro años mandándole a Zoe extrañas postales para pedirle que se una a él en su pequeña consulta en un perdido pueblo de Alabama.

Así, con su chaqueta de Chanel y sus tacones adecuados para la ciudad de los rascacielos pero no tanto para los caminos embarrados, Zoe se embarca en un viaje en autobús hasta el corazón de los Estados Unidos. Nada más llegar tiene el primer encuentro con George Tucker (Scott Porter, Friday Night Lights) el chico de oro de Bluebell y futura tensión sexual no resuelta de Zoe Hart. Al igual que ella, George viene de Nueva York pero regresó a su pueblo y a su hogar porque era lo que le hacía feliz.

Tras dejar a George, Zoe se acerca hasta su futura consulta. Allí descubre que el adorable doctor Harley Wilkes falleció hace cuatro meses y le ha dejado a ella su consulta, consulta que deberá compartir con el doctor Brick Breeland, futuro suegro de George. Ahora, este pez fuera del agua, tendrá que decidir si quiere luchar por su lugar y quedarse en Bluebell o si decide darle la razón a su madre y rendirse.

El capítulo no ofrece nada que no hayamos visto antes. Zoey Hart la va fastidiando cada vez más al tiempo que nos muestra todos sus defectos (firma el consentimiento del carnet de conducir a un hombre ciego sin revisar su historia, recoloca el hombro de George sin previo aviso y les recuerda a todo el mundo, una y otra vez, que ella no pertenece a ese lugar) para, al final, tener un acto de gloria y replantearse su estancia en el lugar. A pesar de eso, el capítulo se deja ver con benevolencia, sobre todo cuando los flahsbacks desaparecen y la acción del pueblo capta nuestra atención. Porque este pueblo, copia casi calcada de Stars Hollow con un toque más siniestro. Donde allí había una democracia y un chismorreo libre, aquí hay una dictadura en la que la rubia Leemon Breeland va a sacar todas sus armas para provocar que Zoe se aleje de su chico y del pueblo.

Las intrigas propias de la primera temporada de Gossip Girl parece que también va a estar presentes aquí. La adorada hija del doctor local, Leemon, parece tener mucho que esconder y cumple a la perfección con su rol de Blair Waldorf madura (la Blair celosa y reconrosa de la primera temporada, no la descafeinada de los últimos episodios).

La razón por la que Zoe decide quedarse en BlueBell está bastante pillada por los pelos y resulta difícil de creer que una madre tan autoritaria y con una vida tan planificada como la de su hija se permitiera tener un desliz con un hombre mucho más mayor que ella, cuando estaba felizmente prometida al padrastro de Zoe. Así que cuando su hija descubre que todos los esfuerzos que ha dedicado ha ganarse a un padre ausente y el sentimineto de culpabilidad que acarrea son en realidad responsabilidad de su propia madre, decide quedarse en el hogar de su verdadero padre y aprender a vivir su propia vida.

El refrito de series que componen Hart of Dixie tiene como resultado que la apuesta de The CW no nos resulte del todo desagradable a los que amamos a las series originales pero tampoco logra diferenciarse lo suficiente como para tener una identidad propia. Aún así, la existencia de un pasado oculto, unido a los líos amorosos que va a haber en la serie (y que seguramente sean el motor de la misma, dejando a la medicina como excusa para unificar todas las historias en un mismo lugar) hacen que los amantes de las soap operas y demás teleseries amorosas vayamos a disfrutar de este nuevo guilty pleasure.

Además, la serie es de los productores de Gossip Girl, lo que significa que veremos a Rachel Bilson con unos modelitos de envidia y que supone un punto más para ver la serie (algún día tendremos que hablar de esas series que las mujeres vemos únicamente para comentar la ropa de sus protagonistas).

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