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Se hablaba de ella como la Sex and The City de la nueva década, sin embargo Girls, la nueva apuesta de la cadena de cable estadounidense HBO, es mucho más, es algo nuevo y acorde con la realidad.

El nuevo estreno de la HBO es una comedia producida por Judd Apatow (Lío embarazoso, Virgen a los 40…) y escrita, dirigida y protagonizada por Lena Dunham destinada a un target femenino ansioso por nuevas historias sobre mujeres de verdad.

 La historia comienza con Hannah, una joven de 24 con una carrera y un trabajo de becaria en una editorial de Nueva York (sin cobrar un dólar en los dos años que lleva ahí) está cenando con sus padres en un lujoso restaurante. Es entonces, cuando ellos, un matrimonio desigual en el que el padre siempre ha consentido a Hannah mientras que la madre ha sido demasiado estricta con una hija a la que parece no apreciar, deciden que no van a seguir pagando la vida de Hannah en la gran manzana. Un día después, Hannah es despedida cuando intenta pedir que le paguen un sueldo.

 A partir de ahí vamos viendo como ella y sus tres amigas, Marnie, Jessa y Shoshanna intentan adaptarse a los nuevos cambios de su amistad y luchan juntas por encontrar un hueco en una sociedad que no puede cumplir sus expectativas, empezando por el dinero. La situación económica actual, la actitud mimosa y consentida de Hannah y sus problemas para conseguir financiación y poder seguir viviendo su sueño están presentes a lo largo de todo el episodio. Ahora que sus padres van a dejar de subvencionarla solo tiene dinero para vivir durante tres días más en Nueva York, un poco más si se salta una comida. A su novio, un actor en paro, su abuela le pasa cada mes 800 dólares para que no tenga que depender de nadie, el problema está en que sigue dependiendo de alguien aunque no consiga verlo.

 Ninguna de las protagonistas tienen unas medidas perfectas o una belleza cautivadora, ni tienen novios sacados de un anuncio de Absolut Vodka. Son chicas normales, sin anda especial, y precisamente por eso, pueden ser cualquiera de nosotras. No tienen ningún reparo en mostrar su descontento con lo que otra dice, ni en echarse los trastos a la cara porque por muy amigas que sean, a veces la gente se saca de quicio.

 Si algo chocaba de Sex and the City, aparte del desahogo económico que tenían Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda, era esa sensación de divinismo e irrealidad. Sus vidas no eran como las de las veinteañeras neoyorquinas; llenas de fiestas y lujosas presentaciones, vestidos carísimos y derroche. Y al fina, todos los conflictos de las protagonistas se limitaban a divorcios, rupturas o romances.

Girls ha aprendido de la generación Carrie Bradhsaw y utiliza al personaje de Shoshanna (que en este piloto no se ha dejado ver demasiado) para recalcar los estereotipos de su “predecesora”: “Creo que soy una Carrie en el fondo pero a veces Samantha sale a la superficie. Y cuando estoy en el colegio actúo como Miranda”.

Y todo ello con un humor que dista de ser de carcajada fácil. Las situaciones cómicas están bien introducidas y los chistes vienen en muchas ocasiones cargados de acidez para resaltar aún más la situación en la que estamos viviendo.

Aquí, las chicas intentan en muchas ocasiones parecer mayores, más inteligentes, más cultas y refinadas dando esa imagen de patetismo de los que, habiéndolo tenido todo se han acomodado y no luchan por lo que quieren. En plena depresión por no tener sustento, Jessa aconseja a Hannah que fuerce a sus padres a seguir manteniéndola porque ella es una artista.  ¿Son nuestros padres quienes nos educaron de tal modo que no sabemos sobreponernos a los reveses de la vida? ¿Nos hemos vuelto tan cómodos que no sabemos salir adelante por nosotros mismos?

Choca también que las cuatro actrices protagonistas sean en realidad “niñas bien” que nunca han tenido que preocuparse por nada y que lo máximo que pueden tener en común con una veinteañera común de Nueva York es la ciudad. Sin embargo, puede ver las cosas desde fuera haga que las veamos con mejor claridad.

Yo seguiré viendo Girls, por sus diálogos, porque entiendo muchas de sus situaciones y sí, porque es HBO y se merecen varios capítulos de confianza.

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