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En la Gala Met de Nueva York hubo quien brilló y quien se estrelló. En una noche en la que todo debe salir perfecto, algunas invitadas erraron la elección de la pieza más importante: su vestido.

La vocalista del grupo Florence and the Mahcine, Florence Welch eligió, al igual que Cate Blanchett, un diseño de Alexander McQueen. Sin embargo con su traje de organza multicapas parece un árbol de navidad espacial. Las mangas anchas y el color del vestido, nude, no le favorecen lo más mínimo.

También acudió difrazada, Mary-Kate Olsen. La niña prodigio apareció con un diseño de la firma de ropa que tiene con su hermana The Row. El vestido, negro, de manga larga, le avejentaba demasiado y el pelo revuelto y el maquillaje demasiado pálido le conferían el aspecto de una Morticia Adams enferma.

¿Es Mary Kate o su abuela quien acudió al Met?

Kristen Stewart, como rostro de la fragancia de Balenciaga, se presentó con un diseño del modisto. Sin embargo el traje, una peculiar mezcla de colores y tejidos, parecía hecho a retales y la actriz no supo defenderlo con la valentía que se necesita. Para rematar la sensación de baja costura, lo combinó con unos tacones de cordones blancos.

Alguien debería pasarle a Bella Swan unas clases de posado ante los fotográfos

Jessica Chastain dio la sorpresa al aparecer con un diseño propio de le época colonial. La actriz, que normalmente es signo de buen gusto, no acertó con el vestido azul firmado por Louis Vuitton. El traje, de tirantes y escote corazón, estaba adornado con perlas y pedrería y su recuerda a las enaguas de las mujeres del oeste con sus cánulas para dar vuelo a las pesadas faldas.

Y del viejo Oeste pasamos a los ochenta de la mano de Coco Rocha. La modelo no pudo lucir un traje de Prada porque la firma se lo negó al considerar que no daba la imagen de “mujer Prada”, así que optó por un mono Givenchy de terciopelo amarillo combinado con un bustier rosa chicle.

Viendo el traje (reconvertido en un dos piezas) cuesta trabajo creer que saliera del mismo taller que creó las maravillosas piezas de Audrey Hepburn en ‘Desayuno con Diamantes’ ya que parece más propio de ‘El príncipe de Bel-Air’.

Por su parte Sarah Jessica Parker escogió un traje diseñado por Valentino. La actriz venía acompañando al diseñador, pero, en vez de optar por homenajearle con un vestido rojo, apostó por un diseño floral nada favorecedor.

Además, el corte del vestido (largo, cerrado hasta el cuello y de manga larga) avejenta a la actriz y la hace parecer sacada de ‘La casa de la pradera‘.

Karolina Kurkova apostó por los brillos y escogió un vestido de Rachel Zoe de lentejuelas doradas con un turbante a juego. El estilo y cuerpo de la modelo serían capaces de convertir el vestido (de espalda al aire y muy hermoso) en una maravilla, sin embargo el turbante de la cabeza hace que en el colectivo español parezca una burbuja de freixenet.

Un mal complemento puede arruinar un oufit de 10

Lo de Leighton Meester es un caso aparte. La actriz está acostumbrada a los vestidos de alta costura y a las fiestas por su personaje en ‘Gossip Girl‘ (donde se organiza un granacontecimiento en cada episodio) por lo que sorprende que todavía en algunas ocasiones falle al escoger su vestuario.

En esta ocasión, Leighton ha apostado por un look muy lady, un Marchesa color bronce de pedrería y tul. Además de que el vestido tiene un acabado que no me acaba de convencer, el bronceado de la siempre perfecta Blair Waldorf arruinaría hasta el traje más espléndido.

Chlöe Sevigny se decidió por Miu Miu para acudir al MET y su minivestido, con claras inspiraciones sesenteras no dejó indiferente a nadie. El traje se compone de decenas de espejos bordados a modo de croché permitiendo ver lo que hay debajo en la parte delantera y espalda de terciopelo con una abertura en el centro.

Lo combinó con unos botines de brillantina plateados de la misma casa.

¿Y vosotros con cuál os quedáis?

Fotos: Gettyimages

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