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Canal Plus España estrena este domingo en prime time la quinta temporada de ‘Mad Men‘, marcada por el nuevo matrimonio de Don, los conflictos raciales de la segunda mitad de los años 60 y el embarazo real de January Jones que tuvo que ser ocultado.

Después de cinco años, más de medio centenar de episodios, 15 Emmys y 4 Globos de Oro llega el momento de descubrir qué pasaría si ‘Mad Men’ nunca hubiera aparecido en nuestras vidas.

Si no existiera ‘Mad Men’, las pasarelas de moda no se contagiarían del estilo clásico, recto y elegante de los 60, “obligándonos” a cuidar más nuestro aspecto.

Las cinturas marcadas, las faldas hasta la rodilla con caída en evasé, el pelo impecable y las uñas pintadas desaparecerían de nuestras vidas.

Los hombres no se preocuparían por lucir chaquetas ni zapatos de calidad y perderían los buenos modales a la hora de conquistar a una mujer.

Si no existiera ‘Mad Men’, nunca habríamos decubierto la clase de Jon Hamm y el carismático cinismo de Don Draper capaz de encandilar a hombres y mujeres. No habríamos aprendido a perdonar una infidelidad ni a desconfiar de un gran vendedor.

Si no existiera ‘Mad Men’, el amor sería una sensación que te nubla la mente y te cambia la vida.

Si no existiera ‘Mad Men’, no podríamos envidiar el estilo de Betty Draper, sus delicados modales de señorita, sus caprichos de niña malcriada y su particular visión de los hombres y el amor.

Si no existiera ‘Mad Men’, no habría nacido Sally Draper, la combinación perfecta entre astucia, maldad y picardía, en una niña de solo 12 años. Coqueta como su madre, rebelde como su padre, Sally podría doblegar al mundo a sus pies.

Si no existiera ‘Mad Men’ no conoceríamos a Joan Harris, la mujer que controla a los hombres en su propio mundo. Ni tampoco a Christina Hendricks, cuyas curvas nos recuerdan que la belleza está en la realidad.

Si no existiera ‘Mad Men’, no sabríamos que la ambición no envejece ni tampoco la pillería y Roger Sterling no podría divertirnos en sus pobres intentos de demostrar que todavía es útil en la sociedad.

Si no existiera ‘Mad Men’, Peggy Olson no nos habría enseñado que el talento sale a la luz y que las mujeres no solo deben ser secretarias.

Peggy y su moral recta, intentando agradar a Don y esforzándose al máximo por ser “un compañero más” (y fallando cada vez que se aleja de su propio espíritu testarudo) se quedaría en casa y acabaría casándose con algún soltero de su parroquia.

Si no existiera ‘Mad Men’, seguramente HBO no se habría animado a producir la miniserie de época ‘Mildred Pierce‘ y Kate Winslet no habría ganado un Emmy.

Si no existiera ‘Mad Men’, Pete Campbell no estaría ahí para recordarnos el poder de la envidia a la hora de ascender y destrozar a cualquiera que se ponga por delante.

Si no existiera ‘Mad Men’, no habríamos comprobado que beber whisky a media mañana es elegante si lo haces enfundado en un buen traje. Los trabajadores se irían a sus horas y las comidas de trabajo serían un suplicio en vez de una oportunidad de diversión.

Si no existiera ‘Mad Men’, la publicidad seguiría siendo ese mal necesario para vendernos productos en vez de una atractiva fábrica de necesidades.

Si no existiera ‘Mad Men’, Heineken no tendría un product placement tan elegante y que al mismo tiempo se riera de sí mismo.

Si no existiera ‘Mad Men’, no tendríamos un gran drama, de tiempos pausados y frases a medias que nos hiciese reflexionar sobre la hipocresía de nuestra sociedad.

Si no existiera ‘Mad Men’, los sesenta no se habrían vuelto a poner de moda.

SI no existiera ‘Mad Men’, muchos de nosotros no habríamos llegado a conocer AMC ni ‘The Walking Dead’ o ‘The Killing’.

Si no existiera ‘Mad Men’, Canal Plus no tendría el broche de oro a la elegancia de su programación.

Si no existiese ‘Mad Men’… Bueno, simplemente, alguien tendría que producirla.

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