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Ayer, coincidiendo con el estreno en Estados Unidos de ‘Dallas‘, TNT España organizó todo un día temático que culminó con un pase para que los blogueros pudiéramos disfrutar de esta continuación del mítico culebtrón de los setenta.

La serie, que se podrá ver a partir de este domingo a las 22:30 en TNT España, revive el espíritu de la original con todas sus consecuencias.

Hemos avanzado 20 años en la vida de los Ewing pero las rencillas y las pasiones que mantuvieron enganchados a los espectadores desde 1977, siguen ahí. Además, vuelve J.R., Sue Ellen y Bobby, el malo, la fuerte y el bueno. A ellos se le suman un grupo de jóvenes actores que interpretan a la nueva generación de la serie y que cumplen a rajatabla el dicho de “de tal palo, tal astilla”.

La historia comienza cuando John Ross (el hijo de J.R.) descubre petróleo en las tierras familiares. Este hallazgo va en contra de los deseos de Bobby Ewing y de su difunta madre. Además Cristopher, el hijo adoptivo de Bobby regresa a Southfork para casarse. Entre los primos siempre hubo rivalidad, y ambos lucharon por el amor de la misma mujer: Elena.

JR Dallas y familia 2012

Al ver que su negocio petrolífero puede verse perjudicado, John Ross no duda en iniciar una guerra contra su tío, una guerra al más puro estilo Dallas.

‘Dallas’ es un culebrón de los ochenta con un vestuario y una fotografía modernos. La historia empieza de forma pausada y desubicada, con los personajes creando planes de futuro. Necesitamos ver a JR para darnos cuenta de que los problemas están a punto de comenzar. Y es que ‘Dallas’ gana cuando apuesta todo a ser un culebrón venezolano con producción estadounidense. Los espectadores (sobre todo los fans de la serie original) no quieren ver un drama sobrio con subtexto y tramas densas.

La planificación es muy contrastada. Conviven planos muy cerrados (el 90 por ciento de ellosson los rostros de los personajes) con grandes vistas de los terrenos de los Ewing. Además, conserva de su herencia telenovelesca el abuso del juego de miradas. Cada diálogo tiene que tener su reacción, convenientemente reflejada en un primer plano (destaca sobre todo la escena en la tienda de novias). Reacción que se ve acompañada por una gesticulación excesiva que, aunque puede parecer irrisoria, acaba creando adicción.

Además, en la serie que dio a conocer los cliffhangers (con el famoso disparo a J.R), no podían faltar los múltiples giros argumentales. Los diez minutos finales del episodio son un constante cambio de planes en la evolución de la serie. No hay respiro para el espectador, que acaba totalmente enganchado en la historia, a pesar de sus reticencias iniciales.

No nos podemos olvidar en una serie de este estilo de los enredos amorosos y los secretos, siempre unidos. El gran amor de la serie se rompió por un secreto y los nuevos romances que nacen lo hacen por razones económicas o de poder.

El peso de la serie recae, como no podía ser de otra forma, en el trío protagonista de la serie original. Larry Hagman (J.R. Ewing), Patrick Duffy (Bobby Ewing) y Linda Gray (Sue Ellen) recuerdan de donde vienen y tienen las tablas necesarias para guiar a los jóvenes en el arte de la mentira, el engaño y la destrucción de la familia.

Dallas antes y ahora

Sue Ellen se postula como nuevo miembro de las damas del mal en el que están ahora mismo Victoria Grayson (Madeleine Stowe), Constance (Jessica Lange). Se presenta como aliada a su hijo, un atuéntico extraño para ella y su primera aparición es a bordo de un deportivo de lujo.

‘Dallas’ crea adicción y otorga grandes momentos para debatir y discutir en comunidad. Da igual lo mucho que intentes escapar, ‘Dallas’ te atrapa igual que el petróleo atrapa a los Ewing.

Lo que menos encaja con ‘Dallas’ es su cadena. TNT se ha arriesgado produciendo esta serie aunque por lo visto en los datos de EEUU ha valido la pena. El domingo a las 22:30 veremos si a TNT España le va tan bien.

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