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Cerremos los ojos y viajemos por un instante al pasado, a Roma, por ejemplo. Una de las cunas de la civilización, lugar de nacimiento de la política y la retórica, es también escenario de traiciones, muertes, fiestas, venganzas…

Galba celebra su regreso a Roma

En ‘Imperium’ (estrenada ayer en Antena 3) se recogen todos los elementos, buenos y malos, que conocemos de la civilización romana y se combinan con un vestuario, una fotografía, una banda sonora y una realización impecables.

Si por algo se caracterizan las ficciones de Bambú Producciones es por su exquisito acabado y su sello de calidad y su nueva serie no podía ser menos. Desde el primer momento ‘Imperium’ atrapa al espectador (ayuda también haber rodado en los estudios Cinecittá, escenario de otras producciones como ‘Roma’ o ‘Gladiator’) con la narración de la caída de Galba y su plan de venganza.

Lluis Homar (sin duda el mayor atractivo de ‘Hispania, la leyenda’) despliega todo su potencial para encarnar a un desesperado y enloquecido Galba que, tras una derrota en Numancia, regresa a Roma para descubrir que sus amigos y familia le han traicionado.

En el lado opuesto se sitúa Pepe Sancho como Quinto, antiguo aliado de Galab y su principial enemigo. Su frialdad, inteligencia y astucia adelanatan un duelo igualado y atractivo. El actor se crece en las escenas aparentemente cotidianas (como la visita de Tulio casi al final del episodio) y siempre mantiene esa mirada fiera que ameanza peligro. además, los guionistas le dan algunas de las mejores frases del episodio.

Lluis Homar y Pepe Sancho

En la lucha entre ambos personajes hemos podido ver ya las primeras bajas. Sin grandes batallas, ‘Imperium’ no tiene nada que envidiar en su estreno a la masacre de los minutos finales del piloto de ‘Hispania’. Pero aquí, a diferencia de su predecesora, las luchas tienen lugar en la intimidad, el juego es más sutil y la victoria se decidirá en las distnacias cortas.

Volvemos a ver a Claudia (Nathalie Poza) y a Marco (Jesús Olmedo), amantes trágicos y resentidos con su destino y cuyas desventuras pueden dar mucho que hablar.

Claudia (Nathalie Poza) presenta a Marco (Jesús Olmedo) su hijo

Lo que más falla en ‘Imperium’ es quizás, el propio entorno de Galba. El antiguo pretor ha presentado a sus hermanos Octavio (Antonio Mourelos) y Cordelia (Belén Fabra). Octavio siempre ha estado a la sombra de su hermano, al que profesa amor y medio a partes iguales. Está casado con Antonia (Elvira Mínguez), la más insatisfecha con la nueva posición de la familia Sulpicio. Ella será el enemigo en casa y puede tomar el relevo a Claudia como intrigadora mayor.

Octavio y Antonia tienen dos hijos, Tito y Décimo, encargados de introducir las escenas más “adolescentes” con su amor hacia Cora (Aura Garrido). Además, ambos se involucrarán en la misión familiar y aprenderán que las dinastías se forjan con sangre.

Sin embargo el personaje de Belén Fabra no tiene, a priori, ningún recorrido ni interés. Se nos ha presentado como una mujer mordaz y alcohólica para la que la vida e slo que transcurre entre una ánfora de vino y otra. Su relación con el esclavo Craso no parece tener ningún tiempo de lógica más allá de mostrar alguna escena de cama.

Belen Fabra es Cordelia

Los esclavos tienen aquí un papel destacado, como sombras silenciosas y leales, se encargan de guardar secretos y espiar para sus amos, utilizando todas las armas a su alcance. Su presencia puede resultar interesante para alargar las intrigas y los malos entendidos entre los dos rivales.

Ramón Campos y su equipo han sabido aprovechar lo que mejor funcionaba en ‘Hispania’ y lo han llevado a su terreno. Las inquinas, la lcuha entre dos familias, la sociedad dividida en clases, las celebraciones que no auguran nada bueno… El melodrama y la mafia a pequeña escala (igual que en ‘Gran Reserva’ y en ‘Gran Hotel‘).

La acción se desarrolla con demasiada rapidez puesto que en el primer capítulo tenemos la presentación del conflicto (la venganza de Galba), su primer plan para derrotar a Quinto, el contra plan de este, la reacción de Galba y el nuevo revés por parte de Quinto para terminar con el estallido del antiguo senador y pretor, impotente. Aún así, es cierto que no es fácil mantener la tensión en un episodio de 70 minutos y ello provoca un alargamiento de las tramas.

Como comentaba al principio, la factura de ‘Imperium’ es nuevamente, de matrícula. Iluminación con tonos ocres y bronces, paleta de colores en tonos azul apagado, rojo sangre, beiges y blanco (para las túnicas de los senadores, exclusivamente) en una historia en la que la muerte está presente a cada momento.

Cinecittá, escenario de Imperium

A pesar de los posibles fallos que pueda tener, es una buena noticia que Antena 3 siga apostando por buenas ficciones nacionales y podamos disfrutar de series como ‘Imperium’.

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